Título: Cine ambulante, ventana a la ilusión
Autor: Angelica Cureño
Fuente: Periódico Express de Tepic Nayarit
Fecha: 8 de Febrero del 2007
Género: Nota informativa
Medio: Cine
Hasta los pueblos más apartados llega, de vez en cuando, un poco de diversión: el casi extinto cine ambulante
No importa la distancia a recorrer, tarde o temprano llegará el cine ambulante y durante algunas horas se romperá monotonía del pueblo más apartado.
La rutina es la misma en cada lugar: un día cualquiera llega la casa rodante de la familia Yovani, tres niños y dos adultos arman la carpa de lona, acomodan en filas bancas y sillas, al frente va la moderna pantalla, ahí permanecerá por tres días. Para darle calor de hogar sacan dos macetas, una estufa, una mesa, algunos trastes y “colgados” del alumbrado público extienden dos o tres series de focos para llamar la atención de hombres jornaleros, la mayoría indígenas y algunas mujeres jóvenes que por primera vez verán una película.
Los viejos proyectores han desaparecido, los suple una gastada video casetera instalada en el camión donde están las camas. Una caja de cartón con un archivo de películas y un micrófono es todo lo que necesitan José Luis Yovani y su esposa, Araceli Hernández para armar una función.
El programa doble empieza a las ocho de la noche en San Luis de Lozada; minutos antes, en el altavoz pegado al camión-casa, una voz femenina da la tercera llamada y para atraer a la clientela dice: si tiene intensiones de divertirse ya tenemos los boletos; tenemos las mejores localidades y los corridos famosos hechos película. Dos canciones y damos inicio. El cartel es “como perros de pelea” y “Cara de chango” con Valentín Trujillo.
En pleno siglo XXI miles de personas sólo pueden tener acceso a unas cuantas diversiones, el celuloide es uno de ellos gracias al cine ambulante; guiados por los ciclos agrícolas y la economía de cada región, unas diez familias descendientes de gitanos y húngaros recorren pueblos y rancherías.
José Luis Yovani Bustiyos (sic) desconoce el origen de su linaje y es casi analfabeta, pero ufano afirma que es romano y que sus padres se casaron en
Muchos años más joven, Araceli Hernández Ordóñez, decidió subir a la casa rodante del que sería su esposo hace 14 años para hacer de escasos 4x10 metros cuadrados su hogar y el de sus tres hijos. Ella es la encargada del voceo, poner la música y de la proyección; su esposo e hijos administran la venta de boletos y de palomitas de maíz hechas en horno de microondas, todos vigilan que no falle la luz.
El séptimo arte llega a Nayarit hace medio siglo, la televisión en 1968. El primero tiene su época de oro entre los 70 y 80’s y la decadencia llega en los noventa, hasta desaparecer las salas de proyección que había en las cabeceras municipales para dar paso a los únicos multicinemas ubicados en la capital. Quienes tienen tiempo y dinero viajan a Tepic para ver una película. Actualmente el cine ha caído en desuso desplazado por la renta de películas para ver en casa.
La familia Yovany viaja de pueblos cercanos a Tepic hasta la costa de Santiago Ixcuintla, San Blas, Tecuala, Acaponeta para continuar con los estados del norte y centro de
--¡Mucha bala, metralleta y contrabando, si piensa divertirse véngase arrimando¡ La carpa está en penumbra y aún no se llena, a pesar de que ya había sentadas unas diez personas media hora antes de que empezar la película.
--- En este negocio todo es eventual, cuando les va mal en el campo nos va mal a nosotros. Somos contadas las familias que nos dedicamos a esto –ocho o diez, no más- y ya están desapareciendo porque no hay forma de sostenernos, comenta Araceli sin amargura.
Las películas más solicitadas son las de contrabandistas, buenos contra malos y los héroes del cine mexicano, nunca faltan las de los hermanos Almada, de Vicente Fernández, las “guapas” y Lola
El camino está hecho y el mercado detectado. Siguiendo la ruta de la siembra y la cosecha en febrero llegan al corte del frijol “seguimos más a los indígenas que a los pueblos grandes; son gente que no da problemas, no son gritones ni dicen groserías como en los ranchos, ya sabemos que lo siguiente es
En abril llegan a Mazatlán, Sinaloa, en Mayo el viaje es a Coahuila; para Junio y Julio los esperan en Aguascalientes y Guanajuato; en agosto emigran a Durango y en septiembre toman carretera a Zacatecas, “pero este año no salimos por falta de dinero, nos quedamos cuatro meses en Villa Hidalgo, ahí nos dedicamos al comercio” comenta ella.
Siempre queda la duda si les pedirán películas con escenas eróticas, pero el cine rodante mantiene la regla: las películas tienen escenitas rapiditas, no más.
Corresponde al jefe de la familia velar por el bienestar y el negocio que día a día deja de serlo “no pedimos nada, tampoco tenemos nada sólo este camión, ni siquiera tenemos Seguro Popular, a nosotros nadie nos ayuda” comenta con cierto desánimo José Luis.
Transcurre la película y la gente permanece casi callada, ríen con las escenas absurdas y se emocionan con las de acción. Pasadas las once de la noche termina la función y se dirigen al albergue y la familia se dispone a descansar; antes los niños encuentran un tiempo para jugar a la pelota en medio de las sombras. En la explanada cercana a la escuela en medio de la cancha de fut queda el enorme camión a oscuras y en silencio.
–Sí nos da miedo, pero dicen que detrás del miedo siempre está el dinero” dice entre risas el patriarca al tiempo que lo asaltan los recuerdos de su juventud, cuando viajaba con su abuelo y su padre y se dedicaban al circo, también en carpas rodantes y cuando tenían el orgullo de ser una de las familias más numerosas.
El crecimiento de sus hijos ahora marca el tiempo del trabajo. Kasandra ya tiene 14 años y Luis Adrián pronto será un jovencito, la educación de ellos y el pequeño José Manuel ya no podrá continuar con la ayuda del INEA. Ha llegado el tiempo de pensar en establecerse, al menos por un tiempo y dejar de andar buscando la zafra.
-- Todo es prestado en la vida, dice el hombre con voz ausente, antes de dar un trajo más a su café y una mordida a su pan. Mañana será otro día y hay una función más.
COMENTARIO: La nota habla de la familia Yovani, tres niños y dos adultos. Ellos se dedican al cineambulnte,arman la carpa de lona, acomodan en filas bancas y sillas, al frente va la moderna pantalla, ahí permanecerá por tres días. Para darle calor de hogar sacan dos macetas, una estufa, una mesa, algunos trastes y “colgados” del alumbrado público extienden dos o tres series de focos para llamar la atención de hombres jornaleros, la mayoría indígenas y algunas mujeres jóvenes que por primera vez verán una película.
Esta nota nos hace ver y reflejar como las nuevas tecnologias que aparecen en nuestra vida han ido sustituyendo con el paso del tiempo a estas casas rodantes que se dedican y solo viven de lo que muestran a la gente. Pero también cómo la gente pobre se divierte sin necesidad de hacer un gasto fuerte en el cine pues la casa rodante les muestra algo de diversión y no solo eso sino que también ha echo que mucha gente conosca por vez primera lo que es una película.

angélica Cureño dijo
Hola ¿Juan? (espero sea tu nombre real)
yo soy la autora de la nota - Angélica Cureño- y te doy las gracias por compartirla con más personas. si de algo sirve mi trabajo de reportera adelante.
Me gustaría que me hicieras algún comentario al respecto.
me sorprendió conocer la coctelera.
saludos
angélica Cureño
24 Marzo 2007 | 04:57 AM